Febrero de 2010 y de nueva cuenta estoy retomando este blog iniciado el año pasado con muchos brios y dejado a la buena de dios ( como diría mi abuela) Esta vez con un gélido inicio de año en casi todo el mundo, inicio asi esta entrada, y ustedes se preguntarán qué tiene que ver el inicio de año con los libros de texto, pues bueno, resulta que con el gélido invierno y la entrada del frente frío veintidós al cuernito de México, todos tuvimos que hacer uso de los recursos a mano para entrar en calor, y en casa, hacer uso de la chimenea en desuso que este año ha iniciado llena de calor, y para ello, aparte de la leña, mi padre se dió a la tarea de buscar cuanto estuviera a su alcance para encenderla y por ahí encontró los antiguos libros de texto que llevamos en la escuela mi hermana y yo, y que mi madre hasta la fecha (después de poco más de dos décadas) aún guarda en algún oculto rincón de la casa. Quizá alguno de los que me lee se acordará (si es un ochentero de corazón) de aquellos libros con una muñequita al frente para niñas y un muñequito para niños. Pues bueno resulta que hojeando este libro que por cierto me trajo muchos recuerdos de aquellos viejos tiempos cuando el paso del kinder a la primaria no provocaba tantas expectativas como ahora, ni evaluaciones, entrevistas y mucho menos amontonamientos de padres preocupados y estresados durmiendo hasta dos días antes en las escuelas primarias para encontrar lugar o bien, que la entrada implique ante todo tener hermanitos en la escuela o una recomendación, dónde quedó la idea de la gratuidad de la educación? Bueno, creo que me estoy saliendo un poco del tema, aunque también es el mismo contexto, como iba diciendo, la verdad que fue una retroalimentación y hasta un dejo de nostalgia al abrir el pobre libro deshojado y toparme con fragmentos de lecturas de Unanumo, de Gabriela Mistral, de Gorostiza, de Cervantes, de García Márquez, Bradburi, Torres Bodet, de Juan José Arreola, de Saint Exupéry, de Julio Cortázar y bueno me puse a pensar, como nos quejabamos en ese tiempo y se decia de lo mal que andaba la educación y viendolo en perspectiva, quizá no sea bueno comparar y en mi caso no podría hacerlo objetivamente ya que hace años que no abro un libro de texto gratuito, pero por lo poco que sé, no tienen absolutamente nada que ver, y pensar que nos quejabamos, o que muchas veces nos dio flojera leer las maravillas que realmente contenia esos libros, es chistoso que tenemos que crecer tanto para darnos cuenta, en fin, ya les seguiré contando que más voy encontrando con los frentes frios que vienen por ahi. Por ahora los dejo con una lectura maravillosa de Julio Cortazar sobre la lluvia, qué manera de enseñarnos lo que ella es. Saludos a los amigos de Chalco y sus alrededores, ja jaja! perdón un mal chiste :) pero lean lo que sigue sale?

"Aplastamiento de las gotas"
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera, tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detras de otro, qué hastio. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosamente y de pronto zup ahi va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el maraco y ahi mismo se tiran, me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adios.
Julio Cortázar. Libro de Lecturas de Segundo Año. 1985 SEP.