lunes, 11 de marzo de 2019


La resaca después del 8M y la métafora del Gollum 
Susana M. Martínez Cruz.


Tres días después de la conmemoración del ahora llamado 8M  y del llamado a un paro local nacional e internacional para conmemorar el día internacional de la mujer. Día en el que las calles se llenaron de colores morados y verdes como símbolos de las luchas reivindicativas de estos momentos, de un llamado a la tan mentada sororidad entre nosotras, de nombrar a las que ya no están, a las que nos fueron arrancadas, día de recordar que podemos votar, estudiar, escribir, decir lo que pensamos gracias al trabajo de otras mujeres que abrieron y lucharon por estos mismos derechos que ahora tenemos, pues parece que igual que otras muchas celebraciones, a muchas ya se les olvidó y  se les pasó la emoción.
Regresamos  nuevamente --y me incluyo – a esas trincheras tan propias o apropiadas,  casi siempre virtuales desde donde lo que parece que más pre-ocupa es cuestionar y denostar el trabajo de las demás, en la lucha sin fin por el poder. Ese poder que parece que de un momento a otro, nos vuelve locos a todos y nos convierte  a muchas en ese personaje de la tierra media del señor de los anillos,  Smeágol, alguna vez un hobbit, quien víctima de su propia avaricia y del deseo conspicuo de poseer el anillo, se convierte en un ser perdido por esa mezquindad y egoísmo de poseer.

Al igual que a Smeágol convertido ya en Gollum, veo en el movimiento feminista chiapaneco actual, la conversión de otroras figuras políticas, o sujetos políticos femeninos[1], transformados en ese ser mezquino y obstinado con tener la razón y a su “precios” es decir, el anillo, que representa el poder por cuotas y luchas de poder y por el cual se cuestiona, se  lapida, se critica, se pelea,  se señala, en fin, que cayendo en las propias trampas y en lo que se ha luchado frente al sistema que es la violencia hacia las mujeres, finalmente estos Gollums realizan estos actos  simbólicos en contra de sus  hermanas, compañeras de lucha y disidencias  por cuotas y luchas de poder.
Considero que más allá de cuestionar o  bandalizar a través de pintas, marchas, llegar a ostentar puestos y alcanzar o romper el techo de cristal, se debe pensar pese a las diferencias ideológicas que tengamos,  en el movimiento feminista actual, como un proyecto emancipatorio desde lo social, lo político, lo cultural y lo personal. Porque finalmente nuestro objetivo en común es la lucha contra esta violencia patriarcal, bueno, ya no solo patriarcal, esta violencia sistemática sobre nosotras y sobre todos.
Sin dejar de lado  algo que particularmente para mi es importante y siempre hago notar, y es la cuestión de clase, etnia y género, eso que nos gusta nombrar como insterseccionalidad.
En fin… que este 8M después de la resaca, celebro también mi toma de conciencia, el quitarme del rostro y de la mente la venda que llevé por muchos años y que agradezco infinitamente a todas esas maestras , compañeras, amigas de lucha. Desde aquí mi reconocimiento y agradecimiento en particular a la Doctora Mercedes Olivera,  a la Doctora Teresa Ramos Maza, a la Doctora Inés Castro Apreza y a mi querida Julieta. Mujeres incansables quienes con su ejemplo y trabajo han sido los pilares de mi orientación feminista.


[1] El sujeto político femenino entendido como la necesidad actual de que la-s mujer-es tomen el papel que les corresponde dentro de la lucha feminista, dejando de lado las deconstrucciones actuales que se han hecho a partir de la cuarta ola, y en términos conceptuales a través de los planteamientos de Judith Butler. Cabe destacar en ese sentido que no se trata simplemente de dejar de lado todas esas otras disidencias, sino dar el justo lugar que corresponde a cada quien.

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