La resaca después del 8M y la métafora del Gollum
Susana M. Martínez Cruz.
Tres días después de la conmemoración del
ahora llamado 8M y del llamado a un paro
local nacional e internacional para conmemorar el día internacional de la
mujer. Día en el que las calles se llenaron de colores morados y verdes como
símbolos de las luchas reivindicativas de estos momentos, de un llamado a la
tan mentada sororidad entre nosotras, de nombrar a las que ya no están, a las
que nos fueron arrancadas, día de recordar que podemos votar, estudiar,
escribir, decir lo que pensamos gracias al trabajo de otras mujeres que
abrieron y lucharon por estos mismos derechos que ahora tenemos, pues parece
que igual que otras muchas celebraciones, a muchas ya se les olvidó y se les pasó la emoción.
Regresamos nuevamente --y me incluyo – a esas trincheras
tan propias o apropiadas, casi siempre
virtuales desde donde lo que parece que más pre-ocupa es cuestionar y denostar
el trabajo de las demás, en la lucha sin fin por el poder. Ese poder que parece
que de un momento a otro, nos vuelve locos a todos y nos convierte a muchas en ese personaje de la tierra media
del señor de los anillos, Smeágol, alguna
vez un hobbit, quien víctima de su propia avaricia y del deseo conspicuo de
poseer el anillo, se convierte en un ser perdido por esa mezquindad y egoísmo
de poseer.
Al igual que a Smeágol convertido ya en
Gollum, veo en el movimiento feminista chiapaneco actual, la conversión de
otroras figuras políticas, o sujetos políticos femeninos[1],
transformados en ese ser mezquino y obstinado con tener la razón y a su
“precios” es decir, el anillo, que representa el poder por cuotas y luchas de
poder y por el cual se cuestiona, se
lapida, se critica, se pelea, se
señala, en fin, que cayendo en las propias trampas y en lo que se ha luchado
frente al sistema que es la violencia hacia las mujeres, finalmente estos
Gollums realizan estos actos simbólicos
en contra de sus hermanas, compañeras de
lucha y disidencias por cuotas y luchas
de poder.
Considero que más allá de cuestionar
o bandalizar a través de pintas,
marchas, llegar a ostentar puestos y alcanzar o romper el techo de cristal, se
debe pensar pese a las diferencias ideológicas que tengamos, en el movimiento feminista actual, como un
proyecto emancipatorio desde lo social, lo político, lo cultural y lo personal.
Porque finalmente nuestro objetivo en común es la lucha contra esta violencia
patriarcal, bueno, ya no solo patriarcal, esta violencia sistemática sobre
nosotras y sobre todos.
Sin dejar de lado algo que particularmente para mi es
importante y siempre hago notar, y es la cuestión de clase, etnia y género, eso
que nos gusta nombrar como insterseccionalidad.
En fin… que este 8M después de la resaca,
celebro también mi toma de conciencia, el quitarme del rostro y de la mente la
venda que llevé por muchos años y que agradezco infinitamente a todas esas
maestras , compañeras, amigas de lucha. Desde aquí mi reconocimiento y
agradecimiento en particular a la Doctora Mercedes Olivera, a la Doctora Teresa Ramos Maza, a la Doctora Inés
Castro Apreza y a mi querida Julieta. Mujeres incansables quienes con su
ejemplo y trabajo han sido los pilares de mi orientación feminista.
[1] El sujeto político femenino entendido como la necesidad actual de
que la-s mujer-es tomen el papel que les corresponde dentro de la lucha
feminista, dejando de lado las deconstrucciones actuales que se han hecho a
partir de la cuarta ola, y en términos conceptuales a través de los
planteamientos de Judith Butler. Cabe destacar en ese sentido que no se trata
simplemente de dejar de lado todas esas otras disidencias, sino dar el justo
lugar que corresponde a cada quien.


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